Ampolla Morfología Cerebral Triginta Isla de Socotora...¿puede ser un nombre más dificil?
Isla de Socotora...¿puede ser un nombre más dificil? PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Bojalil   
Viernes, 06 de Noviembre de 2009 18:35

Andar de mochila al hombro siempre es bueno y más cuando el Dr. Guajiro Adamar y un servidor nos fuimos en busca de aventuras al antiguo Egipto. La razón fue por una apuesta que explicamos en una publicación anterior (puchale aquí). Pero mientras viajábamos por Egipto decidimos seguir adelante con nuestra aventura, digo, ya estábamos en el mediterráneo por qué no pasar a medio oriente, siempre nos encontramos con cosas exóticas y posiblemente alguna que otra odalisca que cumpla nuestros deseos más turbios.

Pero nuestras aventuras por tugurios orientales no es lo que atañe a esta publicación, más bien al lugar al que fuimos a caer. Dado que nuestra economía era bastante escasa, nos vimos en la necesidad de intercambiar servicios por transporte y en algunas ocasiones por comida, no se preocupen, no dimos ningún tipo de servicio el cual nos arrepintiéramos a la mañana siguiente, espero.

Pues bien, para no hacer el cuento largo habíamos negociado con un barco pesquero que nos transportara hacia la costa del cuerno de África, pero por una mala copa, una apuesta decidida y un marinero bastante borracho fuimos tirados por la borda a media noche con dos botellas de ron encima y obvio no podían faltar nuestras mochilas “water proof”.

Realmente no recuerdo muy bien cómo fue que sobrevivimos, por allí me acuerdo de unos cantos sirenescos pero fuera de eso solamente recuerdo el momento en que me aventaron al mar y cuando desperté en una costa bastante soleada y con u dolor de cabeza impresionante.

Escuché la voz del Dr. Que me apuraba a levantarme, con dos que tres mentadas y mi ropa interior repleta de arena avance donde se encontraba el Dr. cual Robinson Crusoe. Cual fue mi sorpresa cuando vi un paisaje absolutamente diferente a cualquiera que hubiese visto antes, y eso que veo mucho el Discovery Channel. Lo primero que resaltó a mi vista fueron unos árboles sacado de alguna  animación japonesa o de un programa de ciencia ficción de los sesentas.

La vegetación que comencé a observar me dejo anonadado, como mencione antes había toda una serie de árboles y plantas con las ramas como paraguas y otras más que emergían de la roca y los tallos eran abultados, una mezcla entre un capullo de alguna bestia espacial y la pansa de una serpiente después de haberse comido un burro.

Seguimos avanzando por este lugar,  entre tanto ajetreo pensamos que estábamos muertos y habíamos llegado a uno de esos lugares para después de la muerte, pero algo no estaba bien y era de que estaba con el Dr. y realmente no creo que inclusive la muerte me jugara una broma de ese estilo para vivir después de mi deceso con el Dr. en una isla desconocida.

La fauna y flora que fuimos encontrando era totalmente única, impresionante, bella y a la vez algo me decía que me encontraba todavía en el Planeta Tierra, obviamente el Dr. entre el agua salada que bebió, el ron y unos insectos que según se veían apetitosos  se encontraba en un viaje tan psicodélico que insistía en que por fin habíamos llegado a Rombia, uno de los planetas principales en la búsqueda del átomo relleno de chocolate.

La caminata dio resultados al final ya que recorrimos una amplia cantidad de terreno que simplemente mis ojos no podían dejar de maravillarse ya que todo era nuevo, era como ser niño otra vez y maravillarse de absolutamente todo. Mientras descansábamos a la orilla de un río y yo intentaba pescar algo un sonido captó mi atención, al voltear noté un grupo de cabras, obviamente mi reacción fue de total sorpresa ya que dentro de tanta variedad exótica por fin un animal, aparte del Dr, que pude reconocer y fue cuando de los arbustos una figura humana salió y nos ubicó. El oriundo de este lugar se acercó a nosotros y para nuestra suerte nos habló en árabe, digo nuestra suerte ya que aprendí árabe a través de un curso en línea que ganamos en una lotería.

Hablando ya con Rajid le pregunté que donde estábamos, me contestó que estábamos en la Isla de Socotra, obviamente mis conocimientos de geografía no son tan bastos como lo es la cocina rusa así que seguí aliemntando mi curiosidad y amablemente Rajid se ofreció a llevarnos al pueblo más cercano de nombre Abd-al-Kūrī con solo unos cientos de habitantes.

Al ir hacia esta localidad Rajid nos contó acerca de esta maravillosa isla que se encuentra cerca del cuerno de África. Como pudimos corroborar con él las especies de plantas y animales que habitan la isla en su mayoría si no es que cas todas no se encuentran en ningún otro lado del mundo, son totalmente endémicas, esto me provocó maravilla pero a la vez un sentimiento de preocupación ya que si e el único lugar del mundo donde habitan eso quiere decir que mucha de esas especies pueden encontrarse en peligro de extinción o llegar a extinguirse sin que el humano siquiera las conociesen.

El intelecto de Rajid me sorprendió ya que para ser un criador de cabras era bastante abusado y sabía hablar perfectamente como  idiomas, entre ellos el Socotrí, el idioma de la isla. Obviamente tuve que preguntarle que como es que sabía tanto de la Isla y de otros diversos temas para lo que me respondió que él era un arqueólogo y había llegado a la isla para estudiar el comportamiento de ciertos animales y poder discernir un comportamiento en animales extintos, sin embargo el lugar lo maravilló tanto que decidió quedarse.

Habiendo llegado a su casa nos ofreció alimento y refugio, ya estando más cómodos y sin tanta arena le pregunté más acerca de esta hermosa Isla para lo que sin dudarlo me comentó ya que le Dr estaba afuera persiguiendo cabras o creo que era al revés, no recuerdo, pero Rajid totalmente emocionado sacó un mapa y me enseñó la localización encontrándonos alrededor de unos 350 km al sur de la península árabe en el Océano Índico.

Tenía marcados en el mapa varios círculos que pertenecían a las ciudades más importantes del lugar, obviamente ciudades tamaño isla cabe aclarar. La principal lleva por nombre Hadiboh con apenas 8,545 habitantes censados en 2004, de allí sigue la ciudad de Qulansiyah con 3,862, seguida por  Qād̨ub, de929 personas. No es una isla tan atascada de seres humanos y recientemente ha sido objeto de turistas con un “poquito de dinero” ya que es considerado totalmente exótico y se encuentra protegido por la UNESCO como patrimonio de la humanidad.

Dentro de esta isla que pertenece a Yemen que tiene un aeropuerto a 12 km de la ciudad sin transporte público (solamente renta de automóviles) podemos encontrar un lugar que no ha sido manchado por los defectos humanos, aunque si se cuenta con electricidad gracias a generadores de diesel, todavía la mancha urbana no invade este lugar el cual esperemos que no lo invada nunca ya que es un perfecto ejemplo de cómo el humano si puede convivir con la naturaleza y el planeta sin dañarse mutuamente.

Pero indagando con Rajid descubrí que esta isla no era tan desconocida como yo pensaba ya que se menciona desde el Periplo por la Mar Eritrea bajo el nombre de Dioskouridou, este es un documento de navegación griego que data del Siglo I D.C., inclusive Marco Polo hace referencia de la isla la cual ha resistido el incontrolable crecimiento de la humanidad y aún así a logrado seguir siendo un lugar único fuera de todo lo que conocemos, la pregunta que le hice a Rajid es que ¿sí aquí se encuentran plantas y animales que en ningún otro lado hay, eso quiere decir que son totalmente endémicas o posiblemente el Planeta Tierra en algún momento existieron seres similares pero hubo un gran problema?...respuesta: el ser humano.

A final de cuentas pasamos unos excelentes días con Rajid mientras emocionadísimo nos llevó por toda la isla, sin embargo el Dr. sigue con el firme pensamiento de que llegamos a Rombia y Rajid era un extraterrestre que nos entretuvo mientras sus líderes planeaban un ataque a la Tierra. Obviamente después del efecto psicotrópico de los insectos y plantas que ingirió entendió que nunca salimos de la Tierra.

 


 

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